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Luis Miguel Villar Angulo

Colegialidad en la corporación universitaria

Colegialidad en la corporación universitaria

Gerardo Rueda. Guadalquivir.

Colegialidad en la corporación universitaria.

La colegialidad, la igualdad, el desarrollo profesional, la libertad académica, la autonomía y la flexibilidad en el empleo no son problemas de experiencia laboral fácilmente manejables por una corporación universitaria. Aún hoy, el personal docente e investigador (PDI) de muchas universidades nota que su acción profesional se enmarca en una corporación que mantiene una diferenciación de roles en la docencia y la investigación.

La idea de colegialidad es el símbolo central de la cultura universitaria. Un profesor se relaciona con los demás como colega; pero esta noción de compañero, en sí misma orgánica, evoluciona conforme se producen interacciones entre los miembros de una unidad docente e investigadora, que se transforma demográficamente en el curso del tiempo y se transfigura en roles y categorías profesionales. A un profesor no sé si le falta ahora una visión interior de colegialidad o una exteriorización de la cultura colegial.

La proliferación de contratos profesionales en la organización universitaria y el acceso a los mismos con las consiguientes compensaciones económicas aumenta la diferenciación en la cualidad de los miembros de una unidad orgánica (departamento, facultad o universidad). Pensando razonablemente, las estructuras organizativas universitarias se acomodan apaciblemente a distintos grados de utilización de los talentos del PDI asociado, que, no obstante, ha denunciado al Parlamento Europeo su precariedad laboral y retributiva.

Colegialidad y experticidad

La noción de colegial es dependiente del rol de experticidad que unos profesores ejercen sobre otros en la admisión del PDI a la corporación universitaria. Un aspirante a profesor pone su empeño en ganar confianza, manifiesta conducta prosocial y se compromete en proseguir las metas acordadas en el seno de una unidad administrativa de participación democrática. Y en ese ambiente de una unidad, aparece la alineación ideológica, la adscripción a la autoridad que más poder ostenta en la unidad, la abducción por los proyectos de investigación de mayor beneficio, antes de que un PDI asociado se aisle en la inmovilidad funcional o de que recorra solo la oscuridad de los pasillos de una transformación pactada.

Una vez admitido contractualmente en la corporación, o ganado un puesto laboral fijo o convertido en funcionario de carrera, se inicia una relación “respetuosa” con el resto del PDI, mantenida por factores como la igualdad funcional, no importa el género, que da derecho a las mismas políticas de protección de la homogeneidad en la docencia.

Con la misma paridad administrativa, el PDI asociado tiene libertad académica, esa que se otorga a los ciudadanos para hablar desenvueltamente, protegidos, y desarrollar individualmente una obra acreditada sea docente o investigadora. La flexibilidad en el uso del tiempo para sus vidas personales atendiendo a congresos, realizando intercambios o defendiendo tesis crea un nuevo ambiente relacional entre el PDI asociado y el funcionario de carrera.

Colegialidad y desarrollo profesional

Un profesor deja de tener una posición centrada en el preciosismo de su función y reconoce que el desarrollo profesional es la nueva quintaesencia de la colegialidad, cuando del aprendizaje de y con los demás recibe una innovación, la calidad de una obra bien hecha, la necesidad de hacer historia, el desarrollo indispensable de conocimientos y actitudes de un insólito signo, digno de un nuevo sino, considerado valioso, y respetado por el resto de la comunidad.

Estatus, colegialidad y corporación universitaria

El estatus cierra y completa el universo de la colegialidad. En un aire, a veces polémico, el acceso a cualquier posición contractual o perfil de cualquier cuerpo docente universitario se hace bajo la demostración de experticidad en un área de conocimiento de un campo científico. Una experticidad detentada por un grupo, equipo o tribunal que valora el portafolios de un concursante como futuro miembro de la comunidad universitaria, al que se le confiere un estatus institucional con el respeto, roles, derechos y obligaciones normalmente vinculados a la aspiración de un puesto de funcionario de carrera en la universidad, que es el anhelado galardón necesario para la futura socialización de nuevas generaciones.

Colegialidad y mentoría

Y el color de una medalla da estatus a un PDI y genera su ascensión en el cosmos universitario, un universo que se cierra en dos cuerpos (catedrático y titular) cuando se refiere a facultades y el mismo par de perfiles cuando se puntualiza para las escuelas universitarias. El cuerpo de titulares de facultad es el grupo más numeroso (28.057 en el curso 2016-2017), y el de catedráticos de universidad el grupo de mayor edad más alto (23,2% con más de 65 años). Unos y otros mentorizan a jóvenes becarios y doctorandos que postulan en proyectos de investigación hasta alcanzar valías en la acreditación de una agencia de evaluación.

El destino individual resuelto de un PDI concreta su nuevo destino histórico: el reconocimiento de colegas. Y con el meritaje de la funcionarización del cuerpo docente universitario, la hoja de servicios se amplia con nuevas misiones: las más son académicas de docencia e investigación, las menos son servicios que presta a la universidad de origen y a otros centros universitarios y organismos estatales.

Colegialidad y funcionarización

Además, las contribuciones del nuevo funcionario de carrera, muchas profesionales, añaden valor al departamento o, mejor, al grupo de investigación, sin que por ello vibre la colegialidad como un nimbo en su cabeza. La funcionarización es la forma transparente de profesionalización de un PDI. Lo reconocemos por su número. Pasado el aire de sus primeros días como funcionario cargado de sexenios, sus movimientos de colegialidad no siempre se advierten en su nuevo halo, una atmósfera que se ciega en su propio vaho de ensimismamiento personal.

Estructuras de colegialidad

Las estructuras de colegialidad varían entre departamentos, facultades, campos de conocimiento e instituciones universitarias públicas y privadas. Las formas que hacen visible la colegialidad se manifiestan en las relaciones y en los actos individuales que tocan la sombra del analfabetismo e iluminan una confianza que está libre de toda amenaza de sanción.

Recién contratado un PDI asociado, ya tiene una cláusula que establece un mínimo horario de docencia y tutoría que se aplicará a su contrato, aunque su salario permanezca inalterado. Y trabaja un número de horas homologable al de un funcionario de carrera. Y, sin embargo, no existe un mandato de colegialidad en la gobernanza universitaria que promueva su integración en la cultura profesional del entorno académico y de la cohesión social.

Colegialidad y exclusión de voces

Marginado el contratado (en cualesquiera de los perfiles administrativos) para desempeñar ciertas responsabilidades departamentales y universitarias, su voz no tiene eco fuera de un voto en las decisiones de los órganos colegiados universitarios.

La soledad irreductible se refugia en los grupos humanos menos simbolizados. El mundo laboral tiene desequilibrios profesionales para su incipiente aventura, encontrando en las alianzas y los socios el movimiento para presentar y representar la palabra ante los demás, porque la inmovilidad no progresa y conduce a un proceso de obstinado aislamiento profesional. El retraimiento o la periferia en la toma de decisiones perturba la colaboración en el progreso de los estudiantes; vivir en el límite rompe las expectativas de participación crítica en la construcción de las revisiones de pares y en la identificación de áreas departamentales de mejora.

Revisión de la colegialidad

La experticidad es la fuerza de acceso a la corporación universitaria que debe dar credibilidad a los compañeros. La experticidad es una oportunidad para el avance de los demás. Pero la colegialidad debe propagarse como la luz y penetrar en el academicismo como la música embelesante de un nocturno tocado a piano que hace vanas las palabras.

Colegialidad en la corporación universitaria

José Guerrero. Despliegue horizontal

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