CU de la US
Luis Miguel Villar Angulo

Empleo remunerado, cultura transpersonal

Empleo remunerado, cultura transpersonal.

Desde que un estudiante universitario buscara un empleo remunerado, aunque fuera parcial, se han transformado algunas notas distintivas de la cultura transpersonal universitaria asociadas al capital social, la sostenibilidad o el emprendimiento.

Las opiniones políticas sobre la penetración laboral de los estudiantes con educación superior tienden a repetir el valor académico del aprendizaje experiencial, subrayar la motivación para la movilidad del programa Erasmus, y enriquecer las prácticas o internados como escalinatas exteriores construidas de materiales nobles conducentes al vestíbulo de un empleo.

El retraído estudiante universitario ha creado en torno a sí una actitud de irresolución ante las aplanadas posiciones políticas regulatorias del mercado de trabajo sorteando el desempleo o subempleo y recatándose cuando se entrega a un empleo temporal o parcial. Empleos que alcanzan el mayor porcentaje de alta laboral en la Seguridad Social a los cuatro años de haber egresado de los estudios universitarios (64,4%). Mientras, y a nivel europeo, y en un estudio de hace una década, 40 por ciento de los estudiantes fueron contratados inmediatamente después de haberse graduado, y un 25 por ciento hasta seis meses después de la graduación.

Ante la innovación tecnológica y en tiempos de incertidumbre económica, la vacilante actitud estudiantil prefiere el emprendimiento personal como autónomo en el caso, por ejemplo, de los egresados en Ciencias de la Salud; al currículo oxidado de un curso de grado universitario antepone la movilidad de un Erasmus para estudiar en el extranjero; a la beca solicitada y a la investigación dirigida resalta los tintes, a veces claroscuros, de un empleador, y, conocida la tasa de matriculación en un tipo de universidad, duda si matricularse en una privada antes que en una pública, al menos cuando aquella procede del ámbito empresarial. Es más, su actitud estudiantil ni es susceptible ni impresionable: es meramente sensible.

Empleo remunerado

El empleo contenido y frágil de un estudiante durante la carrera no es una nueva disposición laboral; asignan los estudiantes una parte flaca de su tiempo y energía a subempleos que restan tiempo disponible para el trabajo académico, la contribución a actividades formativas, y el mantenimiento de una vida social ordenada. Pero es un empleo sucedáneo que parece replicar el futuro paisaje laboral como graduado.  

Ese empleo transitorio durante la carrera en ciertas ramas del conocimiento irrumpe sin que se tengan en cuenta la relación entre la elección del trabajo, las horas de dedicación al mismo, las características financieras de los estudiantes para pagar la matrícula universitaria, sus gastos personales y sociales de mantenimiento, y los resultados académicos. En suma, se desconoce la imagen financiera independiente o dependiente del estudiante empleado y sus consecuencias académicas, e igualmente se olvida la influencia familiar en la toma de decisiones del empleo estudiantil aunque se conoce que un porcentaje considerable de estudiantes dependientes espera de sus padres que trabajen mientras estudian, al menos en la sociedad norteamericana. Paralelamente, la crítica pedagógica advierte del daño velado del empleo estudiantil en su actuación académica.  

Las diferencias entre los estudiantes por razones de clase social influyen en el mercado laboral parcialmente debidas a las conexiones familiares y a las redes sociales. El capital social, enriquecido por las influencias psicosociales y familiares que todavía poseen eso que se llama color local, pesa a veces tanto como las credenciales o titulaciones de grado superior, donde la tasa de paro crece menos en la población con doctorado. En el concepto de capital social, la espiritualidad de la familia y el conocimiento interior de la comunidad son puertas que abren la confianza vital del estudiante otorgando conciencia de valor y oportunidad a una titulación adquirida.  

La transición de la universidad al mundo del trabajo es un indicador de los resultados académicos. Pero es igualmente cierto que, bajo la teoría del credencialismo, el esquema de búsqueda de trabajo está en función del empleador y de las perspectivas y conductas del solicitante. Un empleador puede tratar la fuente de información de un candidato como signo de la revelación de su mérito y talento. Ese principio informativo enseña que la familia, a través de la socialización y su influencia, impactan hasta cierto límite en la conducta de los adolescentes, si éstos viven con los padres. En este sentido, muchos estudiantes – apoyados por sus familias – deciden salir al extranjero porque están motivados para adquirir habilidades personales y profesionales que les proporcionen oportunidades laborales, ocio y relajación. De ahí la creciente tasa de movilidad de estudiantes Erasmus.

Bajo la perspectiva de la diversidad y la responsabilidad estudiantil, y consultada una cohorte de estudiantes australianos de la rama de económicas y ciencias empresariales sobre asuntos de sostenibilidad, aunque los alumnos se esforzaban por mantener la estabilidad del sistema del cosmos, luego fallaban a la hora de aceptar los riesgos del entorno o reconocer su responsabilidad personal que tenían para resolver los problemas que afectan el universo. En las manos de la población estudiantil de grado goteaba una desconexión entre la percepción de los problemas individuales y las cuestiones globales. Vivía arrebatada la juventud por problemas medioambientales (reciclaje y reducción de uso de agua y energía, uso del transporte púbico, bicicleta, paneles solares, etcétera) pero su desconocimiento del compromiso o emprendimiento ambiental no tenía nada de intelectual, se acercaba más al nihilismo.

En este tema, los resultados del aprendizaje de la sostenibilidad integra acciones que son demandadas por cualquier empleador: reflexión crítica, clarificación de valores y por supuesto acción participativa. Así pues, un empleador busca graduados que estén listos para el trabajo y que se encuentren familiarizados con las prácticas de la organizaciones, y, más concretamente, que tengan una experiencia laboral relevante. Para ellos, las competencias laborales se adquieren en el lugar de trabajo. Abrazan las prácticas empresariales como razón para la contratación de los egresos porque añaden un costo-beneficio al completar el trabajo de un proyecto. La cultura de aprendizaje en esta ruta de colocación representa los intereses de muchos foros empresariales y permite a empleadores y estudiantes alternar la cosmovisión del hombre y del mundo. Un cambio en el sujeto que exige cambiar simultáneamente la cultura universitaria como institución emprendedora.

Cultura transpersonal

La educación superior, haciendo honor a la diversidad estudiantil, apuesta por un aprendizaje diferenciado que respete sus necesidades. Bajo el velo humanista se tejió una visión de la persona que estuviera sostenida por la cultura de los demás para que no orbitara en la organización universitaria con riesgo de colisionar con otras creencias y conductas. La teoría transpersonal integra tradiciones y diferencias religiosas y culturales. Por encima de las limitaciones personales de estudiantes y profesorado, las estrategias de enseñanza tantean la meditación, la reflexión y la conciencia hasta que el estudiante tenga poderío para construir las bases de un conocimiento informado e interconectado.

La fuerza y dominio de las personas que buscan empleo ha impregnado de aroma la voz emprendimiento, que se ha enganchado inicialmente al currículo de las ramas de ingeniería y administración de empresa. Precisamente en la Facultad de Administración de Empresa de la Universidad de Harvard se ofreció el primer curso de emprendimiento en 1947. La expansión de esta idea en el ámbito universitario ha permitido crear miles de cursos y cátedras en muchos países, mientras que en el escenario político de nuestro país una ley transcribe en un articulado conceptos y fórmulas concretas para la constitución de empresas. Todo se ha mezclado en el estudiante: como consumidor ha pagado matrículas y otros bienes y servicios; como producto, ha sido un filtro en las encuestas, evaluado y reevaluado en los cursos, y una mano de obra elaborada de un mercado libre para el empleador, y como empleado, se halla activamente motivado para implicarse en un trabajo para el cual están sistemáticamente medidas sus competencias.

El empleo remunerado de un graduado, aunque sea parcial, empieza en un escenario institucional que promoviendo una cultura transpersonal se apoya en arbotantes de financiación a través del capital social, continúa liberando iniciativas de emprendimiento para la constitución de empresas, y se mantiene aspirando a que se mejore un sistema fiscal para un mundo que participe de la mecánica y del mito de la sostenibilidad.

LMVA & Lumivian

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Redes Sociales

32 pensamientos sobre “Empleo remunerado, cultura transpersonal

  1. Olga María ALEGRE DE LA ROSA

    Valiosas las palabras relacionadas con la cultura transpersonal y la emprendeduría desde enfoques de profesionalización y diversidad. La sostenibilidad vinculada al empleo refleja una visión diferente, un ángulo creativo que habla del enfoque particularísimo del autor.

  2. lmva Autor

    Efectivamente, la cultura transpersonal ha ayudado a buscar empleo a jóvenes egresados. La familia y la comunidad – a través de asociaciones, clubes, hermandades, cofradías, etcétera – han posibilitado la creación de redes sociales para el emprendimiento personal.

  3. julio villarangulo

    Los estudiantes se aburren en los institutos cuando se repiten las clases que no cambian de actividad didáctica. Invertir energía en la preparación de tareas personalizadas tiene mucho desgaste dada la carga de trabajo semanal de un docente.

  4. Marisa

    Buenas tardes Don Luis,

    En primer lugar, me gustaría agradecerle la oportunidad que tanto Usted como Doña Soledad Domene nos han brindado, permitiéndonos compartir conocimientos, experiencias, vivencias al fin y al cabo.

    En segundo lugar, completo y complejo es el tema que Usted ha planteado y no sé si sabré estar a la altura de su disertación.

    Es indiscutible, bajo mi punto de vista, que la relación formación universitaria versus mercado laboral es fundamental a la hora de facilitar la incorporación de los egresados a la misma. El empresario/a obligado por los tiempos que corren, rentabilidad, etc. es cada vez más exigente y al ser el que “paga” es el que puede pedir , esperando que su futuro empleado/a haya adquirido aquellas competencias que le den valor añadido a su empresa; adaptación al cambio, gestión, liderazgo, conocimiento, identificación y ejemplo de la cultura y política empresarial, etc. serán buscados y exigidos en la persona a incorporar a su estructura, por lo tanto será imprescindible que la Universidad conozca estas exigencias para dotar a su alumnado de las mismas y, que estos, al salir del paraguas de su cobijo, no pasen a engrosar las amplias y deprimentes cifras de desempleo.

    En cuanto al emprendimiento, considero fundamental el enseñar y potenciar en la persona durante todo su desarrollo como individuo y parte integrante de su grupo, las competencias que lo conforman como son: Autonomía personal, Liderazgo, Innovación y Habilidades empresariales. Estas competencias permitirán a la persona emprender, crear, innovar y mejorar todas las facetas de su vida personal y profesional, y si ello le lleva a emprender empresarialmente estando realmente preparado para ello, bienvenido sea.

    Desgraciadamente últimamente tengo la desagradable sensación de que el emprendimiento empresarial es la respuesta para todo, y hay personas que lo están abrazando erróneamente para escapar de situaciones graves de necesidad o de la movilidad internacional sin estar preparadas realmente para ello.

  5. Marisa

    En relación a la primera cuestión, en mi caso trabajaría competencias como la creatividad, la seguridad en mi misma y la gestión del fracaso. Aspecto este último que considero se está empezando a trabajar en estos últimos tiempos.

    En relación a la segunda cuestión, en el lugar donde realizo actualmente las prácticas académicas, CADE Sevilla, si que me encuentro con egresados que o bien optan por la opción o modalidad de Empresario/a individual o bien por el régimen de Cooperativas.

    Espero haber respondido a las cuestiones que me plantea Don Luis.

    Saludos,

  6. lmva Autor

    Efectivamente, ha respondido con precisión. Del fracaso como del error se puede aprender, precisamente iniciando procesos de desaprendizaje.

  7. Marisa

    Mi experiencia me dice que aprendemos más del fracaso, si lo gestionamos adecuadamente, que de la “palmada en la espalda”, desaprendiendo o reconduciendo, mejorando lo aprendido.

  8. Marisa

    Trabajé en RRHH, en el área de selección. Echando la vista atrás, puedo decir que muchas competencias personales y profesionales, las adquirí gracias a las experiencias vividas en esa época, ya que hasta ese momento era una licenciada en “Filosofía y Ciencias de la Educación – Sección Psicología” que no había tenido fortuna con las oposiciones.

  9. lmva Autor

    ¿Le sirvieron las prácticas de grado para alcanzar dominio en las competencias de las distintas asignaturas, o adquirió las competencias trabajando en una empresa?

  10. Marisa

    En la época en la que yo estudié, las prácticas no estaban tan sistematizadas (por decirlo de alguna manera), como en la actualidad, si existían era porque el o la estudiante las gestionaba.

    En mi caso, no las realicé y además elegí una rama de la Psicología como es la Infantil, y terminé trabajando en una completamente diferente, la Organizacional o de RRHH.

    Se podría decir, que competencias como trabajo por objetivos, sociabilidad, trabajo en equipo, competencias comunicativas, tolerancia al estrés, organización y planificación, etc. fueron adquiridas durante la etapa formativa pero desarrolladas a nivel exponencial durante la etapa laboral.

    Curiosamente en la actualidad realizo las prácticas del máster Formación y Orientación Profesional, y me está sirviendo para darme cuenta de que los viejos rockeros nunca mueren, es decir, tras tres largos años en desempleo, sigo siendo esa persona con vitalidad, con capacidad de adaptación a los cambios, de asumir nuevos retos, ritmos de trabajo y exigencias. (Espero que mi tutora de prácticas piense lo mismo).

  11. lmva Autor

    Supongo que tu tutora tendrá presente todo el intercambio de opiniones sinceras sobre el aprendizaje adquirido dentro y fuera del ambiente universitario.

  12. Marisa

    Afortunadamente Don Luis, podríamos decir que los hilos del destino han trabajado de tal forma, que en un mismo tiempo y lugar se han dado cita un grupo de alumnos/as brillantes y unos/as docentes que han sabido estar a la altura, y en muchos casos, incluso más, del desafío que les hemos planteado en cada momento, hemos compartido experiencias que nos han enriquecido día a día, todo ello desde el respeto, la escucha activa, la asertividad, etc..

  13. lmva Autor

    Marisa: Comente, por favor, tres posts que haya leído en el blog que sean de interés para Vd como estudiante universitaria. Gracias.

  14. Marisa

    Aunque sigo profundizando, lentamente eso si, en la lectura de sus posts, si que le puedo decir que uno que me ha parecido muy interesante, por el tema tratado, es el de “Grados en barricas de tres o cuatro años”.

    Creo que la Universidad tiene que formar a trabajadores/as, líderes, empresarios/as, profesionales competitivos y competentes, que respondan al fin y al cabo, a lo que el mercado laboral está demandando, si es en tres, cuatro o cinco años, los expertos deben valorarlo en consecuencia tomando para ello también, referencias de las experiencias tanto positivas como negativas de otros países.

  15. lmva Autor

    Sus comentarios siempre tienen una carga de razonamiento que me agrada leerlos por la búsqueda que hace de las ideas más sustantivas. Siga exponiendo su pensamiento en voz alta (pública) en el blog.

  16. Verónica Sevillano Monje

    Buenas tardes Don Luis,

    Soy Verónica Sevillano, alumna de Soledad Domene. A continuación le dejo mi comentario respecto a esta entrada.

    En primer lugar, considero que independientemente de las políticas que regulan el mercado de trabajo, todo estudiante debería de dedicarse a aquello que ama, aquello que le apasiona. Desde mi punto de vista, sólo así uno puede conseguir realizarse plenamente y encontrar las vías para hacerlo, a pesar de las políticas de regulación. Sí que es cierto, que los universitarios hemos descendido considerablemente nuestras tasas de empleo, pero siento que hemos fracasado como personas si dejamos llevarnos por lo exterior (las políticas y los obstáculos) y dejamos de confiar en nosotros mismos, en nuestras posibilidades. El aprendizaje y la ambición no pueden estar reguladas por otros sino por uno mismo.

    Respecto al empleo remunerado durante los estudios, estoy totalmente de acuerdo con lo que expone. Trabajar puede restar tiempo de estudio y puede descender los resultados académicos. Siempre he pensado que los años de estudiante deben aprovecharse al máximo dedicándose al 100% en los estudios y no deben dedicarse a otra cosa que no sea formarse, no solo en la universidad como tal o en aprendizajes formales como el estudio de un idioma, sino mediante voluntariados u otras formas de participación comunitaria. Sin embargo, la experiencia actual de trabajadora y estudiante al mismo tiempo me ha demostrado que hay tiempo para todo si uno se dedica al 100% a aquello que quiere. Aunque seguramente mi experiencia y opinión hubieran sido distintas si el trabajo lo hubiera conseguido durante la carrera universitaria y no durante el máster. Aún así sigo pensando que con dedicación y organización todo se puede.

    Por otro lado, considero esencial los aprendizajes teóricos, pero estoy totalmente de acuerdo que no se aprende más y mejor como en el lugar de trabajo. Afortunadamente, las prácticas universitarias son una puerta al mundo laboral, para muchos la primera, aunque aún son pobres por el corto periodo de prácticas y las pocas ofertas de calidad que se ofrecen en algunos ámbitos, especialmente el educativo, que es el que conozco de primera mano. En este sentido, muchas carreras universitarias se benefician de prácticas en empresas extracurriculares que le amplían el currículum y le dan aprendizajes muy significativos, pues recogen todas las competencias que comentabas en la entrada y que los empresarios buscan en su posibles candidatos. No obstante, como comentaba anteriormente, el voluntariado no se queda al margen de todo esto pues aporta todo aquello que pueden aportar unas prácticas, en todo a lo que conocimientos y competencias se refiere. Quizás una estrategia a fomentar es la participación de los estudiantes universitarios en voluntariados durante los años de formación.

    Por último, pienso, como bien dice usted, que el estudiante es una mezcla de consumidor, producto y empleado. Esto está generando una ola de emprendedores que, desde mi punto de vista, demuestra la creatividad; la necesidad de mejorar, de crecer, de superarse; las ganas por desarrollarse y realizarse como profesionales. Todo esto, a pesar siempre de las circunstancias, los obstáculos y las regulaciones.

    Me despido agradeciendo su reflexión sobre estos temas que nos afectan a todos de uno u otro modo y, pese a su dificultad, son tan populares.

  17. Marisa

    Muchas gracias Don Luis por sus palabras. Seguiré compartiendo mis impresiones al hilo de sus reflexiones.

  18. Marisa

    Muchas gracias Don Luis por dedicarnos y compartir con nosotros/as esta pieza de piano del maestro Beethoven, aunque me confieso más amante del violín y los instrumentos de cuerda.

  19. Diana Jara Martínez

    Buenas tardes Don Luis.
    Soy Diana Jara Martínez, alumna de Doña Soledad Domene.
    He leido su post, y en referencia al mismo, me gustaría comentar que estoy muy de acuerdo con todo lo que expone, y que son muy ciertas sus palabras.
    Desde mi propia experiencia personal, combinar tiempo de estudio con trabajos y vida familiar y social, llega a hacerse, inclusive, una misión cuasi imposible para la mayoría de las personas que hemos realizado esto alguna vez.
    En muchas ocaciones nos encintramos con que los jefes que tenemos en esos trabajos, no son tan honrados como nos lo pintaban al principio, y que si no estás atento, no sólo se aprovechan de ti, de tu tiempo, tus habilidades y destrezas, sino también hacen que tu mano de obra les salga casi gratuita sin darte de alta en la Seguridad Social y sin cotizar el tiempo que nos corresponde por las labores desempeñadas.
    El mercado laboral hoy en día deja mucho que desear, desde mi rama, que es la educación, me encuentro con que la única vía de acceso fiable es la pública, y ni siquiera esa es tan fiable como pensamos. La vía privada es cuestión de contactos, ser el hijo de, el sobrino de, el novio/a de… y un largo etcétera.
    El emprendimiento y el salir del país, ya no sólo mediante la vía Erasmus, son las vías que más estamos tomando los recien titulados porque nos estamos percatando de la realidad de que en el mercado laboral actual, si tienes 25 años, te piden 15 de experiencia y es materialmente imposible, máxime si nadie te da una primera oportunidad.
    Gracias a Dios he nacido en una familia que me ha inculcado el esfuerzo como el motor de mi día a día, y gracias a Dios puedo decir que es la llama que mantengo viva cada día para labrarme mi propio futuro.

    Sin más, quisiera felicitarle por tan buen post.
    Reciba un cordial saludo.

    Diana Jara Martínez

  20. Verónica Sevillano Monje

    Estoy totalmente de acuerdo con mi compañera Diana. Tristemente el sistema no funciona y tiene mucho que mejorar. Yo he tenido la suerte de que me han dado la oportunidad de trabajar con contrato de trabajo y sin a penas experiencia profesional pero se puede decir que mi caso es aislado en comparación con la situación que viven las personas de mi misma edad. Los jóvenes españoles están pasando por una situación en la que lo único que nos queda, citando a mi compañera, es dar gracias por la educación que nos han dado y seguir esforzándonos cada día en tener un futuro, a pesar de los obstáculos. No obstante, considero que los jóvenes podemos ofrecer muchísimo y tenemos que ser activos para cambiar el sistema, para ser escuchados y conseguir que nuestra situación cambie.

  21. lmva Autor

    Verónica: como dices, orienta a otros jóvenes sobre aspectos que podrían tener en consideración para ser activos emprendedores. Gracias por tu comentario.

  22. Verónica Vera Infante

    Buenas tardes Don Luis,

    Soy Verónica Vera Infante, alumna de Doña Soledad Domene, quien nos ha dado la oportunidad de conocer su blog.

    Estoy completamente de acuerdo con su post. Desafortunadamente debido a la situación en la que actualmente nos encontramos, a pesar de contar con una amplia formación, tenemos poca experiencia, apenas la que nos hemos podido llevar con las prácticas. Y esto las empresas parecen no valorarlo, y es una pena que muchos debamos salir fuera de nuestro país, para adquirirla.

    Entiendo que el empresario busque un determinado perfil cuyo requisito, a veces, se basa en la experiencia, pero deberían dar la oportunidad sobre todo a aquellos que mostramos ganas de aprender y vocación para ello. Y que no importa cobrar menos, a pesar de ser titulados, sino ampliar y fomentar competencias. Aunque no podamos trabajar en lo que nos gusta, pero que nos ofrezcan las ayudas pertinentes en nuestro país y no tengamos que probar suerte en otro.

    Por fortuna, yo he tenido la oportunidad de trabajar, aunque de manera temporal y en todo tipo de sectores. Pues, en mi caso, al pertenecer al ámbito educativo, en lo público como bien sabemos se necesitan de unas oposiciones, y en lo privado, contactos. Sin embargo, al ser mi vocación, aunque esta experiencia no pueda ser demostrada, imparto clases particulares lo que me está permitiendo fomentar y adquirir muchas competencias.

    En definitiva, no podemos quedarnos de brazos cruzados, sino luchar por nuestros sueños. ¡Pues quien la sigue la consigue!

    Gracias por compartir sus conocimientos.
    Saludos.

  23. lmva Autor

    Ánimo, Verónica. Estoy seguro que tu voluntad te permitirá encontrar el destino que mejor se adapte a tus competencias. Sigue con tu firmeza y fuerza mental.

  24. Manuel Balbuena Gonzalez

    Buenas tardes Don Luis,

    Soy Manuel Jesús Balbuena González, alumno de Doña Soledad Domene, gracias a la cual he llegado a conocer su blog.

    Sus palabras acerca de la temática tratada son muy acertadas y sabias. El empleo es una temática que ha cobrado gran importancia en la actualidad, debido a la crisis económica que estamos viviendo. Muchos jóvenes comienzan sus estudios siendo consciente de que será complicado encontrar un trabajo adecuado a sus competencias. Años atrás, las personas que estudiaban veían muy probable trabajar en breve en la profesión elegida. Hoy en día parece que estudiamos para no quedarnos atrás respecto al resto de la población, más que destacar sobre los demás, porque una vez que acabamos los estudios entramos en una época de incertidumbre en la que no sabemos qué decisiones tomar.

    La realización de unas prácticas externas son fundamentales para que el estudiante se dé cuenta de si la profesión que está estudiando es como se esperaba en un momento. Las prácticas permiten que los estudiantes amplíen su red de contactos y desempeñen unas habilidades personales y profesionales que le serán de gran utilidad en un futuro. De hecho mucho de los jóvenes egresados la única experiencia laboral con la que cuenta son estas prácticas, debido a que para encontrar empleo hace falta experiencia, pero si no tienes experiencia no te seleccionan para ningún empleo. De esta forma se entra en una espiral de la cuál es complicado salir.

    Estas dificultades suponen el aumento del porcentaje de estudiantes que deciden emprender. Por ello la formación en esta rama es trascendental, puesto que muchos emprenden sin tomar decisiones adecuadas, lo cual le conlleva al fracaso. Es importante adquirir unas competencias como la iniciativa emprendedora, el liderazgo, la confianza y seguridad en ti miso, y la responsabilidad, entre otras. No podemos decidir emprender sin estar capacitados ni formados. Por ello la educación formal debe tomar las medidas necesarias para posibilitar que los jóvenes egresados emprendan con éxito.

    Respecto a lo que has comentado del trabajo estudiantil, estoy de acuerdo con que éste quita el tiempo a los estudios y hace que rindas menos. Por eso, yo tome esa decisión, puesto que quería dar lo mejor de mí en mis estudios. Hoy en día, puedo decir que me arrepiento, puesto que me hubiera gustado tener alguna experiencia laboral antes de lanzarme de forma activa a la búsqueda de empleo.

    En definitiva, la situación actual para encontrar empleo es negativa, pero si uno se lo propone y pone de su parte todo se supera. Debemos estar siempre dispuestos a formarnos y a adquirir competencias ya sea por formación, por voluntariados o por trabajo autónomo. La cuestión es no rendirse nunca y luchar constantemente por nuestros sueños, pues si creen en ti mismo conseguirás todo aquello que te propongas.

    Gracias por compartir sus conocimientos y ha sido un placer compartir mis ideas con usted.

    Un Cordial Saludo.

  25. lmva Autor

    Tu sincero comentario merece amplia consideración porque aborda cuestiones de sumo interés sobre la prácticas externas, las competencias o el emprendimiento. Estoy seguro que tras este periodo sombrío en el ámbito universitario, encontrará solución al empleo. Le deseo que persevere en su esfuerzo. Saludos.

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Luis Miguel Villar Angulo