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Luis Miguel Villar Angulo

¿Son los profesores universitarios demasiado liberales?

¿Son los profesores universitarios demasiado liberales?

por

David Moshman

¿Son los profesores universitarios demasiado liberales? ¿Necesitamos profesores más conservadores? ¿Es la falta de diversidad política la que ha convertido los campus universitarios en centros de adoctrinamiento liberal?

Estas son preguntas legítimas, pero creo que las respuestas son “no”, “no”, y “no”. La censura y el adoctrinamiento son realmente graves problemas en el campus, pero no creo que la solución sea tener un número menor de profesores liberales o más conservadores. Por el contrario, el problema es que los profesores no son suficientemente liberales.

Sí, lo ha leído bien: los profesores universitarios deben ser más liberales, no menos. Pero tenga en cuenta que no dije que debería haber más liberales. Uno puede ser liberal en un sentido relevante para la educación liberal sin ser exhaustivamente liberal en algún sentido político. Los profesores deben ser liberales en un sentido académico, independientemente de sus puntos de vista políticos.

Las escuelas universitarias y las universidades se han dedicado desde el siglo XIX a la educación liberal, que asume y promueve la autonomía intelectual de las mentes humanas, incluyendo el respeto por la colaboración racional, las metodologías disciplinarias, y la investigación rigurosa. Esto implica tomar los resultados de investigación en serio, incluso cuando éstos entran en conflicto con las creencias tradicionales, los valores y las prácticas.

No es de extrañar que la educación liberal, que tiene sus raíces en los principios liberales de la libertad individual y la autonomía racional, atraiga y produzca liberales de manera desproporcionada. Los liberales y los conservadores difieren entre sí en las formas que hacen que la educación liberal sea más atractiva para los liberales que para los conservadores. Y la participación en educación, incluso si la gente no se hace liberal, a menudo hace que sean más liberales en sentido académico.

Durante los últimos dos siglos, por ejemplo, los liberales han aceptado generalmente conclusiones científicas sobre cuestiones tales como la edad de la tierra, la evolución de las especies, la realidad del calentamiento global y el papel de la actividad humana en el cambio climático. Los conservadores, por el contrario, tienen una larga historia de resistencia a consensos científicos sobre conclusiones que amenazan la tradición religiosa o los beneficios empresariales.

Entonces, ¿cuál es el problema? Una de las preocupaciones es que la falta de diversidad intelectual obstaculizará la investigación y la educación. Pero el tipo de diversidad intelectual relevante para el trabajo académico es la diversidad con respecto a controversias teóricas en curso, y no hay razón para pensar que esto no falta. Los biólogos, por ejemplo, sostienen y enseñan una variedad de puntos de vista sobre el proceso de la evolución; no hay necesidad de preocuparse acerca de sus creencias políticas o religiosas.

Incluso con respecto a la diversidad política del profesorado ésta incluye liberales, socialistas, marxistas, moderados, pragmáticos, libertarios, y (sí) conservadores, con muchos profesores reclamando más de una de estas categorías, añadiendo categorías propias, o rechazando cualquier sistema de categorías políticas. Aquellos preocupados por la diversidad de puntos de vista políticos en el campus no necesitan preocuparse. Hay un montón opciones.

Tal vez el problema es que el rango de diversidad en el campus está sesgado a la izquierda en comparación con el rango general del público. Los conservadores tienen poca representación y los puntos de vista de extrema izquierda están excesivamente representados. Pero no hay ninguna razón de que una ideología política deba estar representada en el profesorado en proporción a su actual popularidad. Las universidades deberían contratar únicamente al profesorado sobre la base del mérito académico y dejar que las ideas políticas caigan donde puedan.

En lugar de centrarnos en las opiniones políticas de los profesores, debemos prestar atención a la censura y al adoctrinamiento en el campus, que son la antítesis de la educación liberal. Los profesores deben enseñar para lo que son contratados y deben reconocer la autonomía racional de sus estudiantes, proporcionando evidencias y argumentos, no sólo conclusiones, y animando a los estudiantes a pensar por sí mismos, buscando nuevas evidencias, para que lleguen a sus propias conclusiones.

En cuanto a la preocupación especial por el adoctrinamiento liberal, no hay nada liberal acerca de la censura o el adoctrinamiento. Es posible aleccionar a alguien en ideas liberales particulares y restringir la exposición a ideas alternativas pero eso no se puede tolerar. Para reducir el adoctrinamiento necesitamos más liberalismo, no menos.

Pero eso no quiere decir más liberales. Los profesores deben ser contratados sobre la base de su enseñanza e investigación sin tener en cuenta sus puntos de vista o sus actividades políticas. No tenemos que preocuparnos acerca de la representación de las diversas ideologías políticas en el profesorado. Nuestra atención debe centrarse en recordar a todos los profesores, independientemente de sus puntos de vista políticos, que la educación liberal les obliga a respetar la libertad intelectual de todos sus colegas y de todos sus estudiantes.

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Esta entrada de David Moshman apareció publicada en el blog del The Huffington Post el 08/06/2016

Are college professors too liberal? Do we need more conservative professors? Has a lack of political diversity turned campuses into centers of liberal indoctrination?

These are legitimate questions, but I think the answers are “no,” “no,” and “no.” Censorship and indoctrination are indeed serious problems on campus, but I don’t think the solution is to have fewer liberal professors or more conservatives. On the contrary, the problem is that professors are not liberal enough.

Yes, you read that right: College professors should be more liberal, not less. But notice I didn’t say there should be more liberals. One can be liberal in the sense relevant to liberal education without being comprehensively liberal in some political sense. Professors should be liberal in the academic sense, regardless of their political views.

Colleges and universities have been devoted since the 19th century to liberal education, which assumes and promotes the intellectual autonomy of human minds, including respect for rational collaboration, disciplinary methodologies, and rigorous research. This entails taking the results of research seriously, even when these conflict with traditional beliefs, values, and practices.

It is not surprising that liberal education, which is rooted in liberal principles of individual liberty and rational autonomy, disproportionately attracts and produces liberals. Liberals and conservatives differ in ways that make liberal education more attractive to liberals than to conservatives. And involvement in education, even if it doesn’t turn people into liberals, often makes them more liberal in the academic sense.

Over the past two centuries, for example, liberals have generally accepted scientific conclusions on matters such as the age of the earth, the evolution of species, the reality of global warming, and the role of human activity in climate change. Conservatives, in contrast, have a long history of resisting scientific consensus on conclusions threatening to religious tradition or corporate profits.

What, then, is the problem? One concern is that lack of intellectual diversity will hinder research and education. But the sort of intellectual diversity relevant to academic work is diversity with respect to ongoing theoretical controversies, and there is no reason to think this is lacking. Biologists, for example, hold and teach a variety of views about the process of evolution; there is no need for concern about their political or religious beliefs.

Even with respect to political diversity the professoriate includes liberals, socialists, Marxists, moderates, pragmatists, libertarians, and (yes) conservatives, with many faculty claiming more than one of these categories, adding categories of their own, or rejecting any system of political categories. Those concerned about diversity of political views on campus need not worry. There is plenty of it.

Perhaps the problem is that the range of diversity on campus is skewed to the left compared to the range among the public at large. Conservatives are underrepresented and far-left viewpoints overrepresented. But there is no reason a political ideology should be represented in the professoriate in proportion to its current popularity. Universities should hire on the basis of academic merit alone and let the political chips fall where they may.

Rather than focus on the political views of professors, we should keep our focus on campus censorship and indoctrination, which are antithetical to liberal education. Professors should teach what they are hired to teach and should recognize their students’ rational autonomy by providing evidence and arguments, not just conclusions, and by encouraging students to think for themselves, seek new evidence, and reach their own conclusions.

As for the particular concern about liberal indoctrination, there’s nothing liberal about censorship or indoctrination. It may be possible to indoctrinate someone in particular liberal ideas and restrict exposure to alternative ideas but it is illiberal to do that. To reduce indoctrination we need more liberalism, not less.

But that doesn’t mean more liberals. Professors should be hired on the basis of their teaching and research without regard to their political views or activities. We needn’t worry about the representation of various political ideologies in the professoriate. Our focus should be on reminding all professors, regardless of their political views, that liberal education requires them to respect the intellectual freedom of all their colleagues and all their students.

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Luis Miguel Villar Angulo