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Luis Miguel Villar Angulo

Tres temas cuestionables en la profesión universitaria

Tres temas cuestionables en la profesión universitaria

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La profesión universitaria debe resolver cuestiones discutibles que tengan resultados claros. Encontrar una solución a la dificultades y dudas sobre la institución, el aprendizaje y las contingencias de la profesión universitaria supone una estimación de la valía de las cosas y de las personas y una determinación en las propuestas de acción.

Las universidades como organismos públicos o privados desempeñan labores científicas y culturales que regulan las entradas profesionales de unos y las salidas laborales de otros colectivos con distinto acierto. Las metas demandadas de competitividad, internacionalización y globalización para una universidad suceden bajo la concurrencia y concurso de los méritos o condiciones personales y profesionales de los agentes universitarios y sociales involucrados. Esta entidad jurídica, como otras corporaciones, lleva reflejada en su espalda el frente de la responsabilidad profesional.

Las universidades se han ido “corporeizando” introduciendo en su organismo modelos – especialmente evaluativos -, valores de excelencia e intereses de mercado a la manera de los grandes negocios de inversión. De entre sus pilares seculares, el aprendizaje es el rastro más seguro.

El aprendizaje de la profesión universitaria es un proceso de adquisición de conocimientos necesarios para aprender un oficio que no es aplicable solo a los estudiantes sino también a profesores e investigadores (PDI) y al Personal de Administración y Servicios (PAS).

Para tener una imagen de estos dos últimos colectivos y conocer el funcionamiento de las universidades universitarias, se ha establecido una relación estadística entre el personal académico de las universidades públicas y el personal de la administración y servicios, que representaba en el curso 2008-2009, un 65,4% para el PDI y un 34,8% para el PAS. Así contado, la pregunta consiste en determinar cuál es la ratio áurea entre ambos colectivos asociada a la matriculación del alumnado que ciña en aprendizajes significativos el conocimiento. 

La eventualidad de que el éxito, el rendimiento, la vitalidad o la satisfacción en las actuaciones institucionales sucedan o no sucedan depende igualmente de los factores de producción que se hayan proporcionado, entre otros, las medidas incentivas para agilizar el desarrollo de la profesión universitaria.

Institución para la profesión universitaria

Una de las preocupaciones institucionales de la entidad es la naturaleza electiva de los cargos directivos y la calidad y funcionamiento de la administración para el control de la universidad (desarrollo de curriculum y crecimiento de las infraestructuras) como una corporación.

La política universitaria se genera parcialmente en juntas y órganos que toman decisiones canalizadas por vía de cuadros administrativos cuya fluidez y versatilidad producen una baja implicación docente en el concepto de liderazgo transformacional. Añádase a ello los consiguientes filtros decisionales del Consejo de Universidades y de las correspondientes Comunidades Autónomas hasta que un plan de estudios queda definitivamente implantado para comprender el problema de la eficacia, calidad y buena orientación de la intervención de la universidad como entidad autónoma.

La gobernanza, como fenómeno político y cultural, es cada vez más frecuente en la sociedad occidental y se hace igualmente patente en la Universidad. Los cambios ideológicos de los equipos de gobierno tienen consecuencias políticas y económicas en las universidades: desde el compromiso social (con el consiguiente incremento en la población universitaria) a la titularidad de los centros superiores como inversión privada.

A pesar de la autonomía pública o privada de las instituciones de educación superior, el diseño de la profesión universitaria no aparece en ningún libro blanco, previo a la transformación en ley de la función pública, que contenga capítulos sobre la labor académica de cada uno de los sectores en la carrera docente. Hoy por hoy, más que una carrera profesional es un sistema de promoción inmoble.    

Lo comprobamos en la reciente crisis económica del país que ha entrado en la institución universitaria bifurcando el mercado laboral y dividiendo los fondos, becas y ayudas a migas y remanentes de escasa cuantía.

El crecimiento de títulos de primer y segundo ciclo, el incremento de los grados de 180 y 240 ECTS, la dilatación de los másteres y el alargamiento del doctorado han forjado microambientes de aprendizaje en escuelas y facultades con asimétricas fórmulas de coordinación y compromiso entre los agentes de la institución universitaria. Esos actores académicos debaten de forma ritualizada contenidos generalistas y de formación básica para que las titulaciones puedan ser verificadas y acreditadas por agencias externas de evaluación.

El caso de los másteres en algunas titulaciones es un remolino sobre el que soplan todas las ventoleras de opinión de PDI, PAS, alumnado, padres, Consejo Social y Comunidad Autónoma. La pronunciación a favor de másteres académicos ha filtrado en los poros de la corporación universitaria la conveniencia de conectarse con la audiencia social para alcanzar la meta del bienestar comunitario, el progreso social o el desarrollo tecnológico. Sin metas de esta naturaleza en el horizonte, la transformación del sistema universitario cambia, sí, pero sin alterar totalmente sus características esenciales. Y, además, el sistema evaluativo universitario no mueve el cambio. 

Una evaluación institucional del servicio prestado por el ente universitario en su conjunto daría una radiografía global de su funcionamiento. En su lugar, se han implantado microevaluaciones de servicios o valoraciones de competencia del personal que no advierten al público de la imagen de fortaleza o debilidad del conjunto institucional, y de las que no se derivan consecuencias para que una junta de gobierno preste atención a los resultados y actúe con tiento sobre las flaquezas advertidas. 

En fin, la segmentación del mercado laboral en uno y otro tipo de institución de educación superior tiene un impacto en la profesión universitaria: el aprendizaje se reduce al sector del alumnado, mientras que las contingencias y variabilidad de los puestos de trabajo se centran en los sectores del PDI y PAS.

Aprendizaje de la profesión universitaria

Los cambios demográficos en las poblaciones del PDI y PAS como consecuencia de las jubilaciones anuales; a su vez, las transformaciones demográficas en dichas poblaciones como resultado de la edad y rango; la expansión de la carga docente y de las tareas asociadas a los regateos curriculares; las expectativas de rendimiento de cuentas como efecto de la producción investigadora y de las demandas asociadas a ella en la carga docente y composición de tribunales; las sustituciones temporales del PDI por otro personal tabulado a través de magnitudes que enuncian conceptos sin que expresen suficientes valores pedagógicos de docencia universitaria; la debilidad de la entidad universitaria como comunidad de pensamiento capaz de revigorizar el emprendimiento industrial y de servir como fibra crítica del tejido social … son ecos de debates que resuenan constantemente en los ambientes universitarios.

Sobre el dintel de la profesión está el conocimiento. ¿Y cómo regresa la pasión por el conocimiento del trabajo? Unas personas especulan que mediante la colaboración entre docentes se derivan nuevas estrategias para la enseñanza en clase y alternativas para la constitución de grupos y equipos de investigación.

Así, una comunidad universitaria tendría como dominio de interés el compromiso de compartir actividades conjuntas – “aspectos básicos de una rama de conocimiento, materias obligatorias u optativas, seminarios, prácticas externas, trabajos dirigidos, trabajo de fin de Grado” – con el propósito de que un profesor aprenda de otro colega.

Desprendidas de las distintas ramas de conocimiento existen acciones formativas que traban experiencias, historias, herramientas y otros medios dirigidos a la resolución de problemas pedagógicos, que en el secreto entendimiento cada uno justifica y ensalza. No obstante, las prácticas didácticas sostenidas y profundas requieren mucha interacción e inversión de tiempo, porque son resplandores de competencias curriculares y didácticas. Y, sin embargo, las competencias no son reconocidas adecuadamente por las autoridades académicas o las agencias de evaluación en una carpeta digital o eportafolio docente.

Otros académicos aluden a distintos factores empíricamente demostrados, como los tipos de contratación, las cinco ramas de conocimiento y los atributos demográficos, que entran en una ecuación ineludible para que un docente se implique en actividades profesionales como la enseñanza, la investigación y los servicios. Engastados en el tiempo y en la estructura de una corporación universitaria, los vaivenes profesionales siguen su curso de inquietud.

Contingencias en la profesión universitaria

Inducido por las incertidumbres del futuro, el profesorado siempre busca la estabilidad, el contrato indefinido. ¿Es el empleo seguro una aspiración universal? El profesorado a tiempo parcial y contratado a tiempo completo representaba casi la mitad de todos los profesores en la educación superior de Estados Unidos según una publicación de Monks de 2007. Un profesor contratado a tiempo completo llegaba a ganar a la hora hasta un 26% menos de la institución universitaria y un 18% a la hora menos en el total de los emolumentos que el correspondiente profesor fijo de universidad. Hacia 2010, investigadores de 28 países reunidos en Moscú compartieron y compararon la información sobre los salarios de los profesores universitarios, reconociendo el “crecimiento dramático de los contratos a tiempo parcial” (Reisberg, 2010).

Mientras, el PDI de nuestro país hacia 2008-2009 (“Documento de mejora y seguimiento de las Políticas de Financiación de las Universidades para promover la excelencia académica e incrementar el impacto socioeconómico del Sistema Universitario Español (SUE)”, p. 143) se cifraba en las siguientes magnitudes: 51.054 funcionarios, 47.568 contratados y 9.308 de las Universidades Privadas y de la Iglesia. En fin, la búsqueda de la condición de funcionario representa la movilidad vertical más deseada del profesorado, un camino de proyectos que transita apartando todos los zaguanes de responsabilidades que den sombra a méritos y reconocimiento. 

¿En qué quedan las responsabilidades de un profesor para proveer servicios a la propia institución, a las asociaciones profesionales o a otras organizaciones gubernamentales? ¿Cuáles son las actitudes del rol de un PDI ante unos servicios indefinidos y eclécticos que no promocionan el proceso al funcionariado? Al margen del amplio rango de servicios internos y externos, la universidad no ceja en declarar su compromiso institucional recurriendo a programas de ayuda de desarrollo profesional, tiempo libre o convocatorias de investigación para el PDI más inestable. Paralelamente, la corporación universitaria debe lanzar constantes mensajes de reconocimiento a los sectores universitarios que invierten moral, creatividad en la solución de problemas y co-gobernanza institucional.

Todas las inquietudes institucionales por la prestación de servicios se apaciguan bajo la gracia y motivación de agentes universitarios comprometidos. En la medida que un PDI avanza a la prejubilación más se acrecienta en su ánimo la voluntad de devolver a la sociedad un conocimiento especializado y una vocación de ayuda como mentor de estudiantes de tercer ciclo o de docentes que se encuentran en la mitad de la carrera hacia el funcionariado. Esos profesores prejubilados y jubilados son el referente de otros profesores contratados a tiempo parcial que anhelan la honda plaza igualadora de los demás funcionarios. 

Coda. Los actores de la profesión universitaria defienden ante las instituciones de educación superior aprendizajes cooperativos entre colegas porque las contingencias jironadas del empleo agravan la tristeza de un PDI durante la carrera.  

LMVA & Lumivian

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11 thoughts on “Tres temas cuestionables en la profesión universitaria

  1. Olga María ALEGRE DE LA ROSA

    Profunda reflexión sobre la realidad de la Universidad y la profesión docente universitaria. Variadas contingencias, vaivenes burocráticos y meritocracia absurda, pero un mismo espíritu universal, abierto y grande que está por encima de la mediocridad que se ha apoderado y no dominado la esencia y el misterio de quien ostenta la verdadera cátedra.

  2. lmva Post author

    Es importante que toda la comunidad universitaria tenga voz para hacer comentarios internos y externos del funcionamiento de la institución universitaria

  3. julio villarangulo

    Reconozco que existen contingencias en la profesión universitaria. Me he pasado muchos años dando clase en centros de enseñanza secundaria hasta que he podido asociarme como profesor en un centro de educación superior. Hubiera necesitado un profesor mentor para mi tesis doctoral. Es una iniciativa muy acertada.

  4. lmva Post author

    Por supuesto que la figura de profesor mentor es importante y sin embargo no está reconocida en la universidad. Confío que un futuro estatuto de la profesión universitaria lo reconozca.

  5. Maria Jesus Hero

    Se debería comparar el salario de los profesionales de la enseñanza superior con el salario de otras profesiones que tienen igual titulación para comprender las diferencias salariales. No obstante, la seguridad de un funcionario es un factor muy importante que se debe considerar.

  6. lmva Post author

    Es cierto que la investigación decide en gran medida el peso a la hora de evaluar al profesor universitario que aspira a la condición de funcionario de carrera.

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  9. Alejandro Jódar Cañada

    Quería comentar el fragmento que dice “…mediante la colaboración entre docentes se derivan nuevas estrategias para la enseñanza en clase y alternativas para la constitución de grupos y equipos de investigación…”.

    Creo que es imprescindible y verdaderamente positivo el trabajo conjunto entre docente con el objetivo de mejorar la enseñanza en las aulas y conseguir que los alumnos encuentren las estrategias más adecuadas individualmente para conseguir un aprendizaje completo.

    En cambio, pienso que estos grupos podrían facilitar la incorporación, en la medida de lo posible, de los propios alumnos que estén interesados y quieran involucrarse, porque, aunque siendo sinceros sabemos que es una minoría, pero a menudo estos pocos interesados no disponen de la información necesaria para implicarse en este tipo de investigaciones.

  10. lmva Post author

    Estupenda acotación que hace de la colaboración. lea el último post sobre el cambio de clima en el aula universitaria. Creo que le puede ser de utilidad.

  11. Pingback: A menos financiación más talento artístico.

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