Amefricanidad y espafricanidad: Cartografías de la Transformación y el Diálogo Transcontinental

Exposiciones de Kupinduka y Lélia Gonzalez
Cartografías de la Transformación y el Diálogo Transcontinental
En este ensayo, propongo un marco de análisis que ilumina las obras exhibidas en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla, utilizando tres prismas fundamentales: la introspección, la resonancia histórica y los diálogos culturales. A través de esta narrativa personal despliego un eco entre pinturas y escritores, reflejando las experiencias de la migración y el intercambio cultural.
El texto ofrece una profunda reflexión sobre la exposición «Kupinduka», de la artista y escritora Virginia Chihota, indagando en la importancia de su obra como un espacio de intercambio cultural entre África y España. Mediante un análisis meticuloso de las intricadas capas de identidad, subrayo cómo esta manifestación artística se entrelaza con el rico tejido de influencias que la diáspora africana ha dejado en el suelo español.
El término «Kupinduka», que en lengua shona significa «transformación», capta con precisión la esencia de la muestra, que refleja metamorfosis tanto personales como colectivas. La exposición trasciende la mera exhibición de artes visuales; se constituye como un diálogo crítico entre el pasado y el presente, entre África y Europa, y entre la espiritualidad y la materialidad.
Situando al espectador en el histórico Monasterio de la Cartuja, el espacio físico enriquece la narrativa del diálogo intercultural. En este contexto, analizo el concepto de amefricanidad y presento el neologismo «espafricanidad» para desentrañar la hibridación de identidades sociales. Esta reflexión se extiende a los diálogos regionales que se tejen en Huelva, Almería y las Islas Canarias.
Asimismo, el CAAC rinde tributo a la influencia de la intelectual afrobrasileña Lelia González, en conjunción con un análisis comparativo que incluye a artistas como Ibrahim Mahama, cuyas instalaciones entrelazan artefactos de yute utilizados en el transporte de cacao y carbón en Ghana, y T. Elliot Mansa, quien desarrolla el concepto cosmológico de «Kalunga», ofreciendo al espectador una contextualización más profunda de la espiritualidad y la diáspora.
La huella de la diáspora africana en España presenta un fértil campo para explorar las conexiones transcontinentales. Rodríguez-García et al. (2022) subrayan cómo la población musulmana del norte de África en España, procedente primordialmente de Marruecos, sigue sufriendo discriminación. La diáspora, por tanto, desafía las fronteras tradicionales de raza y cultura, introduciendo dinámicas de interseccionalidad que reconfiguran el sentido de pertenencia.
Esta interseccionalidad se constituye en un marco teórico para comprender cómo convergen raza, género y clase en la búsqueda identitaria de Chihota. Su arte, en diálogo con la amefricanidad, genera conceptos que encapsulan la hibridación cultural. Narciso (2021) reflexiona sobre cómo estos marcos conceptuales revelan la tensión inherente a identidades dicotómicas, en las que los individuos negocian su ser en el entrecruce de espacios superpuestos: “Las formas hegemónicas de poder impactan en las experiencias cotidianas y viceversa”.
La pintora Chihota plasma esta tensión sobre interseccionalidad, ciudadanía y pertenencia, celebrando el potencial transformador de la hibridez, invitando al espectador a abrazar la fluidez del intercambio. A través de una diversidad de medios, que abarcan grabado, pintura y técnica mixta, concibe obras íntimas y expansivas que exponen filosofías africanas sobre el renacimiento, utilizando el arte visual como puente entre las raíces africanas y las vivencias en la diáspora.
La llegada de las prácticas de la diáspora, como la gastronomía, la música y la religión, se convierte en un vehículo de preservación cultural. Estas prácticas y el enfoque del nigeriano Anyanwu (2025) hacia la educación multicultural transformadora abren un camino hacia una juventud más consciente y conectada con este legado compartido a través de una metodología basada en proyectos.
Vínculos culturales entre las orillas africana y española
Los lazos históricos y culturales entre África y España, forjados a lo largo de siglos de comercio y migración, ofrecen un contexto denso y revelador en la exposición visitada. Faszer-McMahon y Ketz (2016) analizan las dinámicas de poder y representación entre españoles y africanos, revelando la complejidad de la identidad de los inmigrantes postcoloniales. Así, el arte de Chihota y las obras de la colección de Lelia González se comprometen con estos cruces, aportando una visión refinada de una amalgama de identidades.
Las regiones de Huelva, Almería y las Islas Canarias emergen como puntos geográficos esencialmente ricos en contactos culturales. Rodríguez-García (2022) investiga los orígenes del racismo en España, cómo la población musulmana del norte de África ha moldeado históricamente la narrativa cultural, destacando que la población de ascendencia africana en España asciende actualmente a aproximadamente dos millones de personas, constituyendo el 2,2 % del total nacional.
Los lazos históricos y culturales entre África y España, forjados a lo largo de siglos de comercio y migración, ofrecen un contexto denso y revelador en la exposición visitada. Faszer-McMahon y Ketz (2016) analizan las dinámicas de poder y representación entre españoles y africanos, revelando la complejidad de la identidad de los inmigrantes postcoloniales. Así, el arte de Chihota y las obras de la colección de Lelia González se comprometen con estos cruces, aportando una visión refinada de una amalgama de identidades.
Las regiones de Huelva, Almería y las Islas Canarias emergen como puntos geográficos esencialmente ricos en contactos culturales. Rodríguez-García (2022) investiga los orígenes del racismo en España, cómo la población musulmana del norte de África ha moldeado históricamente la narrativa cultural, destacando que la población de ascendencia africana en España asciende actualmente a aproximadamente dos millones de personas, constituyendo el 2,2 % del total nacional.
En la obra de Chihota se establece un diálogo con culturas africanas, ofreciendo una visión inclusiva de una herencia compartida. Ibrahim Mahama, con sus materiales y simbolismos, reflexiona sobre trabajo y migración, mientras que T. Elliot Mansa profundiza en las conexiones ancestrales que resuenan en la espiritualidad de Chihota. En conjunto, estos artistas enriquecen las dimensiones espirituales de «Kupinduka».
Diálogos en Huelva, Almería y Canarias
Estas provincias, representativas de dos comunidades, destacan no solo por siglos de historia compartida, sino también por los intercambios dinámicos que moldean identidades a ambos lados del Mediterráneo y el Atlántico. La geografía de Huelva, por su cercanía a África, se dibuja bajo un pulso cambiante, filtro de las campañas agrícolas que, en los últimos años, han propiciado arraigo entre sus habitantes.
En Huelva, la nacionalidad rumana se alza como la mayoría demográfica, mientras que la comunidad marroquí, sólida y en constante expansión, se entrelaza con la economía local. Hacia el poniente, la frontera del río revela también un censo de ciudadanos portugueses, recordándonos la permeabilidad de los límites geográficos. Las migraciones de Europa del Este, aunque hoy más tenues, continúan marcando la identidad de la región.
En este mosaico de procedencias destacadas, las influencias de Malí y Senegal son significativas, estableciendo sus moradas en los municipios onubenses. Así, desde la costa onubense hasta los horizontes de Almería, surgen localidades que se han transformado en escenarios de convivencia, donde la población de origen africano, tanto del Magreb como del África subsahariana, otorga al territorio una nueva y compleja profundidad identitaria.
La pintora zimbabuense Chihota convoca a los ecos del desplazamiento, cuyas abstractas formas echadas en raíces profundas evocan un paisaje cultural singular. En la esfera de la gastronomía, tradiciones como la mojama revelan las huellas de influencias que cruzaron océanos, mientras que incorpora elementos cotidianos que subrayan cómo la cocina forja no solo identidad colectiva, sino que también transforma el cuerpo femenino en un viaje continuo. Por su parte, la norteamericana Deborah Roberts desafía las convenciones del clasicismo al presentar la figura femenina negra a través de retratos fragmentados, en un collage sobre papel titulado “Niña a cargo” (2018), una estrategia crítica que busca tensionar la autoimagen y la proyección social.
Almería, guardiana de la majestuosa Alcazaba, se alza como un testimonio pétreo del legado islámico. Sin embargo, es en su costa donde el contraste revela una belleza fascinante, febril. En municipios como Roquetas de Mar, El Ejido o Vícar, la geografía abandona su particularidad local para hacer eco de lo universal: bajo el brillo de los invernaderos, más de un centenar de banderas ondean en una muestra de coexistencia sin parangón. Este lugar palpita con la vida de la inmigración marroquí y subsahariana —los hijos de Senegal, Mali y Guinea—; hombres y mujeres quienes, con la fuerza de su trabajo, han transformado el desierto en un huerto generoso, llenando las plazas de sus pueblos con un vitalismo profundo, reflejado en el cromatismo de sus vestimentas y la melodía de sus voces.
En este crisol, donde Roquetas, El Ejido y Vícar acogen casi la mitad de la población extranjera, la comunidad rumana adopta la segunda posición demográfica, sosteniendo tanto el sector agrícola como el de servicios. Curiosamente, este mosaico se completa con la dorada comunidad británica, que en ciertos censos locales alcanza cifras sorprendentes. Aquí, el paisaje humano se enriquece con la notable presencia de las comunidades de Senegal y Mali, acompañadas de quienes llegan desde las dunas de Mauritania o los horizontes de Níger.
Estas almas migrantes no emprenden su viaje en solitario; traen en su equipaje un rico legado cultural que nutre y enriquece el suelo español. Desde Senegal, su herencia culinaria se despliega en sabrosos platillos como el thieboudienne y el yassa, donde la unión del arroz, el pescado y el cítrico se celebra con fervor. Su música, con el mbalax como emblema, y sus danzas vibrantes resuenan como el pulso de una espiritualidad festiva que se adorna con el boubou, una túnica de colores vivos y bordados delicados, en la celebración del Eid, un abrazo familiar de alegría y unión. Las obras de Julien Sinzogan en el CAAC evocan rituales y sistemas espirituales de Benín, explorando a través de acrílicos y yeso moldeado, las manifestaciones de los Egungun, manifestaciones espirituales vinculadas al culto a los ancestros en las religiones yoruba, que encuentran también sus ecos en Brasil, Cuba, Colombia y el sur de Estados Unidos.
Por otro lado, la esencia de Mali se manifiesta en el sustento del tô y el ajdara, platos que no solo alimentan el cuerpo, sino que alimentan la memoria. Su cultura gira en torno a la kora, ese laúd africano cuya melodía se convierte en el alma de la vida comunitaria y en el eco de una estructura familiar inquebrantable. En estas comunidades, la decisión colectiva y la lealtad al grupo prevalecen, perpetuando una conexión con su origen que se entrelaza con festividades religiosas compartidas. Así, la Almería contemporánea se redefine: ya no es solo un territorio de vestigios andalusíes, sino un lienzo vibrante donde África y Europa ensayan, día a día, nuevas formas de pertenencia.
Chihota, a través de su obra en el CAAC, evoca conexiones espirituales y patrones intrincados que remiten a los textiles africanos tradicionales, fusionándose con la estética minimalista del espacio y creando un diálogo entre tradición y modernidad. El collage de técnica mixta y acrílico sobre lienzo “Charla en el tendedero” (2022) de Evita Tezeno aborda la cotidianeidad, el trabajo doméstico y la herencia cultural afroamericana, reflejando experiencias vividas en el sur de los Estados Unidos. En ese ritual de tender la ropa, que resuena en los tejados del sur de España, se teje un acto de comunidad.
La escritora Hopkins (2023) sostiene que esta fortaleza se erige como un símbolo de los lazos históricos con los territorios africanos, y se intensifica con las exposiciones durante la era de Franco que buscaban favorecer las relaciones hispano-marroquíes, destacando la figura del pintor orientalista Fortuny y Marsal. Este juego refleja la reconstrucción de diálogos entre comunidades marginadas: “El concepto de ‘conquista’ estaba indudablemente más presente en el Protectorado de Marruecos que en los Territorios del Golfo de Guinea” (Aixelà-Cabré, 2020, p. 69).
Las Islas Canarias, en su enclave privilegiado, se alzan como un puente que reúne continentes en el vasto océano atlántico. Según Bermúdez (2022), estas islas son un crisol de encuentros coloniales y cartografías de conquista, donde la historia se entrelaza con el presente. El autor define las identidades ibéricas a través de una perspectiva decolonial, analizando cómo la exhibición de arte puede confrontar los legados imperiales.
Desde Marruecos, uno de los grupos de inmigrantes más significativos, embarcan en su travesía hacia nuevas oportunidades, mientras que la huella de los inmigrantes argelinos se vuelve palpable, y la comunidad senegalesa se expande a lo largo de varias islas, entrelazando su cultura con la de los canarios. Asimismo, resuena la presencia de ciudadanos nigerianos y de aquellos que llegan desde Gambia, cada uno aportando su relato a este rico mosaico humano.
Chihota aborda en su obra el tema del desplazamiento a través de instalaciones que evocan los paisajes volcánicos de la región. Utilizando piedra de lava y arena, crea una representación tangible de las capas geológicas y culturales que configuran esta tierra. La rica gastronomía canaria, con sus emblemáticas papas arrugadas y mojo, emerge como una metáfora de la diversidad de identidades que la artista explora de manera sensorial, invitando al espectador a una conexión visceral con esta amalgama de culturas.
References
Aixelà-Cabré, Y. (2021). Rise and Fall of the Spanish Colonial Dream in Africa: Former Civilian Colonists’ Emotions and their Gendered Experiences Facing African Voices. https://doi.org/10.1515/9783110727555-004.
Anyanwu, L. (2025). All The Salsa In Between: Examining West African Influences on Afro-Latino Culture and Identity Through Multicultural Education Transformative Practices in Spanish. DOI: 10.11588/heidok.00036213.
Bermúdez, A. (2022). Négritude: A Century of Artistic Relations between the Canary Islands and Africa. Curating and the Legacies of Colonialism in Block, D., & Corona, V. (2016). Intersectionality in language and identity research. handbook of language and identity. Routledge.
Faszer-McMahon, D., & Ketz, V. (2016). Introduction: Representations of Africa in twenty-first-century Spain: Literatures and cultures crossing the Strait. In African Immigrants in Contemporary Spanish Texts. Routledge.
Hopkins, C. (2023). ‘Eternal convivencia’: From Madrid’s Painters of Africa to the School of Tetouan. World Art, 1, 29-61.
Narciso, L. (2021). “Race”, Belonging and Emancipation: Trajectories and Views of the Daughters of Western Africa in Spain. Social Sciences,10(4), 143; https://doi.org/10.3390/socsci10040143.
Rodríguez-García, D. (2022). The persistence of racial constructs in Spain: Bringing race and colorblindness into the debate oninterculturalism. Social Sciences. 11(1):13; https://DOI:10.3390/socsci11010013.






